Me encuentro en un estado casi patético. Fóbico. Nauseabundo. Recorro mi cueva buscando la salida, encontrándola y haciéndome el loco. Una parte de mí no quiere salir, se siente cobijada en el miedo. La soledad me llama a timbrazos cortos, y yo cojo el teléfono con rapidez. Me susurra, duele, me rompe los tímpanos, pero sigo escuchando. El humo invade mis ojos, mi evasión. Y entre un réquiem escribo, escribo sin parar, para llegar a alguna conclusión. No la encuentro. Mi ambivalencia vuelve a actuar. Me da bofetadas y me empuja, como un buen consejo. Hay que ser fuerte. Los recuerdos invaden mi mente, y sólo son presagios. Sólo son recuerdos. ¿Cuando acabará este dolor inventado? ¿Cuándo saldré de este agujero en el que yo mismo me meto? Mal fario. Un mal presentimiento se apodera de mí, nublándome la vista. Tornando todo negro, cuesta arriba. Una parte de mi mente extiende el brazo, otra lo rechaza. Y yo, mi parte más intrínseca, me vuelvo loco, no lo soporto. Es como escuchar mil versiones a la vez y no saber qué camino tomar. Angustia. Me da miedo la felicidad. Aún más los problemas, y huyo. Huyo. Huyo aunque cada vez menos. Quiero romper esas cuerdas que me hacen daño, ese hilo que me degolla lentamente. Las espinas clavadas en mis muñecas. Y curar las cicatrices.

Ya va siendo hora de que me reconcilie conmigo mismo

Es el momento de terminar mi réquiem, y empezar mi allegro.

Se acabó la crisis. Me lo merezco.

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Created: 19 January 2009

Last update: 20 August 2009

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